Ayer terminé de leer "El traidor" de Anabel Hernández, el cual, explica muy bien dilema de la Seguridad Nacional a nivel Estado y en la interdependencia internacional que generan los sobornos y las élites corruptibles como los empresarios y políticos. De como una organización criminal puede generar más poderío económico que el mismo Estado, convirtiendo a los criminales como "sus trabajadores" (en palabras del Mayo) al pedirles siempre más y más dinero que lavar y con qué acrecentar sus fortunas en la clandestinidad. Este dilema se presenta cuando el crimen organizado crea un Estado dentro de otro Estado, es decir, que cuenta población, territorio, factor militar/policial, políticos, empresarios, doctores, operadores financieros, protección internacional y muucha muucha sangre.
Si bien, y sin ninguna duda, el Mayo es el criminal con el emporio de drogas más grande que existe actualmente (ya que lleva 50 años en este negocio) con presencia en en 70% del planeta, también cumple un doble papel tanto de víctima como de victimario, ya sabe, que si él se retira, puede resultar igual o peor, que el que llegue a ese lugar tan privilegiado para los criminales ambiciosos. Este señor lleva cooperando con la DEA desde 1990 para agarrar sus miles de adversarios, siendo el ejercito el que se lleva "la victoria" de las capturas. En ningun momento, Anabel menciona otro tipos de crímenes de los que se hablan que produce el CDS, sin embargo, esas rutas de las drogas están más marcadas a los largo de la República, e imagino, que al igual que Slim con la telefonía, el Mayo les renta esos caminos para el tráfico de personas y otros doce crímenes más que existen el México.
El crimen organizado no se va acabar, al menos, en unos 30 años más, ni el Peje podrá con ellos en este sexenio, ellos ya son más que un simple narco, ellos ya son parte del Estado y el poder económico. Sería totalmente mesiánico para la oposición pensar que este sexenio pueda exterminar 50 años de historia de narcotráfico filtrado en patrimonios legales, y con estas instituciones tan débiles que desmanteló el neoliberalismo para privatizar los derechos humanos con sobornos y autoritarismo, tardaremos mucho en recuperarnos...
Léan el libro. Está increíble.
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